LA TRIBUTACIÓN DE LAS PERSONAS DEPENDIENTES (I)

Desgravar planes prevision social

Tras haber estudiado en nuestro anterior post el seguro de dependencia, vamos a continuación a ir viendo, de forma gradual, tanto su tratamiento tributario como otras particularidades impositivas que afectan a los dependientes y a la tercera edad en España.

Antes de nada, para mantener la coherencia de este post, del precedente y de los que le sucedan, es importante que aludamos a la Disposición Adicional Segunda de la Ley 41/2007, la cual determina que los medios privados a través de los cuales podríamos cubrir el riesgo de dependencia son tanto “un contrato de seguro suscrito con entidades aseguradoras, incluidas las mutualidades de previsión social, o bien a través de un plan de pensiones“. Consecuentemente, pese a que el mencionado seguro y los planes de pensiones tienen una tributación similar, a lo largo de los post la referencia será al seguro por, como he dicho, mantener la congruencia con el tema que venimos tratando. Dicho lo cual, pasamos a explicar la normativa que hoy nos concierne.

Como decíamos en precedentes entradas de este blog, es notorio que debido al envejecimiento de la población y a la configuración de un nuevo modelo de sociedad, se ha tenido también que llevar a cabo una regulación fiscal acorde a estas circunstancias. En este sentido, la Ley que regula el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (LIRPF) es la que determina el tratamiento fiscal que reciben las aportaciones que hacemos al seguro. Esta ley pretende incentivar la contratación de instrumentos financieros que ayuden a complementar las coberturas destinadas desde los entes públicos a la dependencia (como ya ocurre con las pensiones).

Como todo impuesto, primeramente para poder calcularlo debemos de determinar su base imponible, es decir, el montante sobre el que realizaremos operaciones para saber cual es el importe final del mismo. Una vez que conozcamos la misma, será momento de precisar su base liquidable, que no es otra cosa que el resultado de aplicar reducciones o deducciones a la base imponible. Explicados estos conceptos básicos, en lo que ahora nos interesa, el Capítulo I del Título IV de la LIRPF, mal denominado (porque no hace referencia a la discapacidad) “de las reducciones por atención a situaciones de dependencia y envejecimiento“, determina en su artículo 51 que “se reducirá de la base imponible general del IRPF las primas satisfechas a los seguros privados que cubran exclusivamente el riesgo de dependencia severa o gran dependencia“.

Reducir IRPF aportaciones planes familiares

Pero no solo podremos reducir el Irpf por las aportaciones que hagamos a nuestro propio sistema de previsión, sino que cabría también que redujéramos el mismo realizando aportaciones al seguro de determinados familiares con parentesco de consanguinidad (quedando por tanto excluida la familia política o por afinidad) en línea directa o colateral hasta el tercer grado (inclusive), o al de nuestro cónyuge. Esto también es posible si somos tutor o acogedor.

Ahora bien, estas aportaciones reducen nuestro impuesto hasta un determinado límite, el cual se recoge en el artículo 52 de la LIRPF (que también es el límite de aportación anual a un plan desde el 1/1/2015). El tope que determina este artículo será la menor de las siguientes cantidades: 8.000 euros anuales o el 30% aplicado a la suma del rendimiento neto del trabajo más las actividades económicas de estos sujetos (con la salvedad prevista en el apartado tercero de  la Disposición Transitoria Duodecima).En caso de tributación conjunta, el límite correspondiente se aplicará individualmente a cada asegurado miembro de la unidad familiar.

Por otro lado, estos límites no serán de aplicación para el caso de que sea nuestra empresa (tomador) la que haya contratado este seguro para sus trabajadores (asegurados y beneficiarios), ya que en estos casos las primas que satisfizo la empresa son imputadas al trabajador como rendimientos del trabajo en concepto de retribución en especie, teniendo un límite adicional e independiente de reducción de 5.000 euros anuales

Para que entendáis mejor toda esta ardua información, como suelo hacer, os pongo un ejemplo “a grosso modo”:

Imaginad que somos trabajadores contratados por una determinada empresa y que nuestros únicos ingresos derivan de esta relación, ascendiendo a la cantidad de 27.000 euros anuales. En este supuesto nuestra base imponible general es la que deriva de nuestros rendimientos del trabajo. Durante el año pasado (el que declaramos ahora en renta) se produjeron las siguientes aportaciones a estos instrumentos financieros:

  • Aportamos a nuestro seguro de dependencia la cantidad anual de 3.000 €
  • La empresa aportó a nuestro seguro colectivo de dependencia 2.500 €
  • Aportamos al seguro de nuestro cónyuge, conforme al art.51.7 LIRPF, lo máximo permitido: 2.500 € (es posible, siempre que su rendimiento neto de trabajo y/o actividades económicas sea inferior a 8.000 euros o no obtenga los mismos).

Límite deducción plan pensionesPues bien, el 30% de 27.000 euros son 8.100 euros. Al ser una cantidad superior a 8.000 euros, este último será el límite que tengamos que aplicar en nuestro ejemplo. Teniendo en cuenta que la aportación de la empresa tiene ya su límite independiente (el cual no se rebasa), la suma de las otras dos aportaciones (3.000+2.500) también serán plenamente reducibles pues no superan el límite de 8.000 euros aplicable a este caso.

Llegados a este punto, cabría que nos preguntáramos, ¿qué ocurriría si tuviéramos contratado, además de lo anteriormente expuesto, un plan de pensiones al que contribuyéramos anualmente con 4.000 euros? Pues que conforme al artículo 52 de la LIRPF, estos límites son conjuntos para determinados instrumentos que regula su artículo precedente, lo que se daría en el caso que estamos ejemplificando. Por lo que 3.000+2.500+4000 superarían en 1.500 al límite de los 8.000, no pudiendo reducirse al 100% la cantidad destinada en aportaciones. 

En este sentido, es muy importante saber que si contratamos un seguro de dependencia cuando tenemos un determinado grado de discapacidad, los límites aplicables son los que recoge el artículo 53 de la LIRPF. En concreto, son los siguientes:

  • 10.000 euros anuales cuando hacemos esta aportación a favor de la persona con discapacidad (es un límite independiente al dinero que podamos aportar a nuestros sistemas de previsión) 
  • 24.250 euros anuales cuando la aportación la realiza el propio discapacitado, siendo también esta cantidad el límite total que se podría reducir para el caso de la discapacidad. 

En el caso de ser varias las personas que hagan este tipo de aportaciones a favor del discapacitado, dice este artículo que “habrán de ser objeto de reducción, en primer lugar, las aportaciones realizadas por la propia persona con discapacidad, y sólo si las mismas no alcanzaran el límite de 24.250 euros señalado, podrán ser objeto de reducción las aportaciones realizadas por otras personas a su favor en la base imponible de éstas, de forma proporcional”.

En cuanto a los requisitos para poder beneficiarse de estos límites más amplios, el discapacitado debe de tener determinados los siguientes grados de discapacidad:

  • En caso de minusvalía física o sensorial, esta debe ser igual o superior al 65 %
  • Si la minusvalía es psíquica, el porcentaje requerido es más bajo, siendo suficiente con que sea igual o superior al 33%
  • No será necesario disponer de estos grados de discapacidad para el supuesto de personas que tengan una incapacidad declarada judicialmente.

Como decíamos respecto a los límites del artículo 52, aquí ocurrirá esencialmente lo mismo, es decir, que estos serán de aplicación no solo al seguro de dependencia, sino a todos los sistemas de previsión social que tengamos contratados a favor de la persona con discapacidad.

Reducción Base Imponible IRPF

Concluyendo ya este post en el que hemos analizado como tributan las aportaciones que hacemos a los sistemas de previsión social, una cuestión debe de quedar clara por encima de todo: estas reducen nuestra base imponible hasta unos determinados límites, que como hemos visto, varían dependiendo del caso concreto. Esto nos permitirá pagar menos en nuestra declaración de la renta. Además, las ganancias que generan dichas aportaciones en ningún caso tributarán en Irpf hasta que hayamos obtenido el rescate del mismo, es decir, hasta que dispongamos del dinero (capital más beneficios). Este último asunto (el rescate) será el que abordemos en próximos días, ya que la forma en que rescatemos estas prestaciones nos hará pagar más o menos impuestos. Así mismo, para quienes no puedan suscribir ningún tipo de sistema privado y estén recibiendo una ayuda económica por parte de un ente público, veremos también las reducciones que existen a este respecto. 

 

Fuente imagen/ Autor – Flickr / Jon Díez Supat

Manuel Ángel es licenciado en derecho y es el autor de este blog.

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