EL EMPRESARIO INDIVIDUAL O AUTÓNOMO: CARACTERÍSTICAS GENERALES

Régimen Jurídico Autónomos

Después de haber hecho en nuestro anterior post una extensa y minuciosa introducción de lo que suponía emprender, vamos ahora a adentrarnos en el estudio de las dos formas jurídicas más utilizadas por los españoles a la hora de iniciar su actividad empresarial: el empresario individual o autónomo y las sociedades de responsabilidad limitada.  Este dato estadístico lo podemos corroborar, por ejemplo, en el informe del Directorio Central de Empresas (DIRCE) del año 2016.

En la entrada de hoy analizaremos las particularidades de la figura del empresario individual, que es la más utilizada de las dos anteriormente mencionadas.

Esta forma jurídica es la más recurrida cuando nuestra financiación es limitada o no tenemos en mente grandes proyectos empresariales. Entre sus características, destacamos las siguientes:

-Regulación: de manera general se recoge esta figura en la ley 20/2007, del Estatuto del Trabajador Autónomo. Les serán de aplicación en materia comercial las reglas del Código de Comercio (C.Com), y en materia de derechos y obligaciones las dispuestas en el Código Civil (C.C.)

-Número de socios: únicamente puede ser uno.

-Capital: no se exige ningún mínimo inicial para constituirnos como empresario individual. Como veremos en próximos posts, para poder constituir una sociedad limitada deberemos desembolsar como mínimo 3.000 euros de capital social.

-Responsabilidad: en principio es ilimitada, pudiendo ser afectado tanto el patrimonio empresarial como el personal. No serán afectos aquellos bienes que por ley son inembargables. Estos se encuentran regulados en los arts.  605-607 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC). Decimos en principio ya que en el siguiente post matizaremos esta aseveración al estudiar soluciones para poder limitar la misma.

-Régimen económico-matrimonial del autónomo: En caso de estar casados en gananciales, el riesgo podría llegar al patrimonio de nuestro cónyuge. Si estamos casados en este régimen podremos realizar nuestra oposición ante notario, quien inscribirá dicho documento en el Registro Mercantil. De por sí, la inscripción del empresario individual en el Registro Mercantil no es obligatoria aunque sí recomendable cuando estamos casados en gananciales y queremos actuar con total prudencia. En este sentido, no deja de ser cierto que la necesidad de este trámite siempre dependerá del caso concreto, o lo que es lo mismo, del riesgo que deriva de la actividad que se este realizando. 

Si no existiese oposición y como empresarios entráramos en fase de impagos, deberemos diferenciar entre:

  • bienes comunes: que sí quedarían vinculados cuando tuviésemos el consentimiento del otro cónyuge. En este caso se presume que existe ese consentimiento cuando se ejerce la actividad empresarial con conocimiento y sin oposición expresa, así como si cuando contrajeron matrimonio ya se ejercitaba la actividad y el otro cónyuge no se opuso en ese aspecto. 
  • bienes privativos del cónyuge no deudor: solo podrán ser afectos por dichas deudas si existiese consentimiento expreso para ello.
  • bienes privativos del cónyuge deudor: lógicamente, quedarán afectos.

En cualquier caso, es importante que sepamos que tanto el consentimiento expreso como el presunto son  revocables.

Si en cambio estamos casados en separación de bienes y queremos que este régimen tenga efectos frente a terceros, deberemos de inscribir las capitulaciones matrimoniales (que es el documento donde consta el régimen económico matrimonial) en los registros pertinentes. Una vez inscritas, las deudas de cada cónyuge serán de su exclusiva responsabilidad (excepto deudas surgidas para atender necesidades familiares básicas).

Explicado todo esto, no pensemos que si contraemos una deuda casados en gananciales podremos suplir nuestra responsabilidad con un cambio de régimen económico-matrimonial a posteriori, ya que si la deuda nació en gananciales aplicaremos lo descrito para este régimen (arts.1.362 y ss. C.C)

-Fiscalidad: el autónomo tributa por IRPF aplicado al rendimiento por actividades económicas. A medida que aumente nuestra recaudación también lo hará el tipo impositivo. Esto es una ventaja cuando nuestros ingresos no son muy elevados. Si estos aumentaran considerablemente tendríamos que valorar el hecho de cambiar nuestra forma jurídica a sociedad. Con ello pasaríamos a tributar por el Impuesto de Sociedades (IS), que tiene un tipo impositivo de carácter fijo. Explicaremos esta cuestión con más detalle en la entrada relativa a las sociedades de responsabilidad limitada.

-Tramitación para iniciar la actividad: la figura del empresario individual es de las formas jurídicas que menos trámites requiere para ello. Pese a ello, en este punto debemos criticar la situación española pues todavía somos de los primeros países de Europa donde más trámites burocráticos hay que acometer para abrir una empresa.

Explicar la tramitación es una tarea excesivamente ardua para un blog de crítica como es este, por lo que os enlazo a la página web del  Punto de Atención al Emprendedor (PAE) donde os lo explican con todo lujo de detalles.

A lo que sí tenemos que hacer mención en este apartado es a la posibilidad de realizar estos trámites de forma electrónica. Ello lo podremos realizar a través de la misma página web del PAE. Las ventajas de ello son claras: menores  desplazamientos, reducción de tiempo de puesta en marcha y menos costes. Ahora bien, no todas las formas jurídicas se podrán tramitar de forma electrónica (el autónomo sí). Ello lo podéis observar, como os he dicho, en la propia página del PAE.

Para daros de alta de forma online tendremos que cumplimentar un documento llamado DUE (Documento Único Electrónico), el cual  engloba varios en si mismo. No es un formulario sencillo, por lo que os enlazo a unos vídeos explicativos que os ayudarán en gran medida a rellenarlos.

Si esta idea no os gusta mucho, siempre podemos acudir en persona al PAE más cercano a nuestro domicilio.

Pluriempleo autónomos

-Autónomos con varios empleos, ¿es legal?: podemos estar dados de alta como autónomos y realizar varias actividades. Ello es perfectamente legal siempre que cumplamos los requisitos que se determinen normativamente. También está permitido trabajar como autónomo y asalariado a la vez. En este último caso existen bonificaciones muy altas que nos reducirán la base de cotización de autónomos de forma ostensible.

Si somos autónomos y vamos a comenzar a realizar nuevas actividades, es probable que también tengamos que darnos de alta en epígrafes diferentes a nuestra primera alta en el Impuesto de Actividades Económicas. Explicábamos brevemente en que consistía este impuesto en nuestro artículo “¿Cuándo no es obligatoria el alta como autónomo?” Existen casos en que esto no será necesario pues ello dependerá de la naturaleza y del tipo de actividad, pudiendo permanecer en el mismo epígrafe.

Esta variedad de empleos se la tendremos que comunicar a la Seguridad Social sin ningún tipo de reparo ya que no por realizar diferentes actividades vamos a tener que pagar varias cuotas de autónomos. Al realizar estas notificaciones ya estaremos cubiertos en caso de accidente en cualquiera de los empleos desempeñados.

Es interesante que os apunte a estas alturas del post, como noticia de actualidad, que con la aprobación de la subida del SMI los autónomos también verán elevada su base de cotización entorno a un 8% más en cómputo anual. Desde aquí esperamos que esto pueda ser corregido a través de la nueva ley de autónomos, a la que ya hiciéramos mención en el post anteriormente enlazado.

A modo de curiosidad comentaros que como podréis observar a lo largo de este apartado no he utilizado las palabras pluriactividad ni pluriempleo para referirme al autónomo que tiene varios empleos puesto que, en estrictos términos jurídicos, estas hacen referencia a otras situaciones. El pluriempleo se aplica al asalariado que trabaja al menos para dos empresarios distintos dentro del mismo régimen de Seguridad Social (situación que no hemos tratado), mientras que la pluriactividad se refiere al autónomo o asalariado que realiza actividades en dos o más regímenes diferentes de seguridad social (cuestión que hemos mencionado sobre el asalariado pero que no hemos especificado a nivel ejemplificativo para el autónomo).

Ponemos en este momento punto y seguido al post de hoy, pues volveremos en próximos días  a tratar esta forma jurídica en lo relacionado a las posibilidades que existen para poder limitar la responsabilidad del empresario individual. En concreto, analizaremos brevemente en que consisten los seguros de responsabilidad civil y que significa una reciente forma jurídica que se encuentra a caballo entre el autónomo y las sociedades limitadas en lo que a limitación de responsabilidad se refiere: el empredendor de responsabilidad limitada. Os cito para ello en próximos días.

 

Fuente imagen/AutorFlickr  / ScottparteeTobias Mikkelsen

Mseoane es licenciado en derecho y es el autor de este blog.

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2 Comentarios

  1. Buenas tardes Lucía,
    Seguramente será nuestro primer artículo del año 2017. Así que en principio ponle que en los 10 primeros días del año estará…lo que no te puedo confirmar es si habrá uno o varios….aunque esta última opción es más probable.

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